La violencia sexual atenta contra la salud mental pues puede generar baja autoestima, ansiedad y depresión en quien la sufre, e incluso puede conducir al abuso de drogas y/o alcohol, a intentos de suicidio y/o intentos de homicidio en contra de las o los agresores.
La violencia sexual puede presentarse en casa (violencia doméstica), cuando hombres o mujeres que no desean tener relaciones sexuales con su pareja son obligadas u obligados a tenerlas; ó cuando un familiar, llámese abuelo/a, tío/a, primo/a ó hermano/a abusa sexualmente de otro integrante de la familia.
La violación en la calle, por cuenta de un agresor desconocido, y la violación como arma de guerra, que se presentan en países en conflicto, también son consideradas como otro tipo de violencia sexual.
Conscientes de las consecuencias físicas, psicológicas y sociales que se pueden derivar de la violencia sexual, la Fundación Oriéntame está desarrollando estrategias para la detección de casos de violencia sexual y para la prevención del riesgo en las diferentes zonas de la ciudad en donde hace presencia a través de sus programas de desarrollo social.
Así mismo, ofrece atención médica y psicológica a mujeres y hombres que han sido víctimas de violencia sexual, y seguimiento a los y las usuarias que deciden confiar en nuestros profesionales para superar el problema. Si usted es víctima de cualquier tipo de violencia sexual y requiere apoyo psicológico, puede solicitar una cita o acercarse a nuestras sedes para recibir asesoría inmediata y confidencial por parte de profesionales.

